Oh apéndice cecal tu eres mi desvelo constante
como ansiaba entrar a sala de operaciones contigo
solucionar el problema de tu aspecto congestivo,
tu búsqueda es mi objetivo, cual caballero andante
Aguardaba siempre impaciente mi turno operatorio
examinaba presto el abdomen en emergencia
apresuraba los análisis, el riesgo esta listo,
en eso un personaje que nunca antes había visto
este yo lo opero, verás yo hago la residencia
así es amigo, puedes quejarte a la gerencia
y no pongas esa cara que no estamos de velorio
(todavía, desgraciado).
Se fue al tacho todo mi esfuerzo
y eso que en 10 minutos terminé el almuerzo
un sabor en mi boca como de hiel
¡Qué bueno! al menos me dejó cerrar piel.
Casi siempre que entraba a sala ya estabas complicado
por tu causa muchas veces me gané un litigio
tu no tenías la culpa, total, sólo eres un vestigio
ascendente subseroso agudo, o retrocecal supurado
Cuanto he querido con cuidado hallarte
deslizar mi bisturí sobre tu base y cortarte
anudar tu arteria, evitar contaminarte
llevarte al patólogo, ufano y entregarte.
De todos modos, adorado apéndice cecal
todavía te tengo ganas, eres una aventura
porque operar es un poco sobrenatural
un alma retenida, un cuerpo que perdura (un poco más)
No hay comentarios:
Publicar un comentario