domingo, 20 de septiembre de 2020

Una respuesta a la pandemia

En las frías horas del incierto destino venidero Cuando el hombre suplica con resignado frenesí Cuando faltan camas, cuando el quejido es lastimero.

Y el Ángel de la muerte vagabundea en pos de  la señal carmesí.


El equipo de salud cual armada en plena guerra

Afronta sin temor, honrando al Señor con su vida 

Como ser humano afligido,  cuya alma resquiebra 

Se esfuerza día a día, su lucha no la da por vencida


Oh, tiempos absolutos donde el Amor  escasea

Que la unidad cual fruto aromatico sea nuestra bandera

Que la vida sea una alabanza, una oración, una odisea

Que como una vela se consuma y su luz eterna sea.

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