En las frías horas del incierto destino venidero Cuando el hombre suplica con resignado frenesí Cuando faltan camas, cuando el quejido es lastimero.
Y el Ángel de la muerte vagabundea en pos de la señal carmesí.
El equipo de salud cual armada en plena guerra
Afronta sin temor, honrando al Señor con su vida
Como ser humano afligido, cuya alma resquiebra
Se esfuerza día a día, su lucha no la da por vencida
Oh, tiempos absolutos donde el Amor escasea
Que la unidad cual fruto aromatico sea nuestra bandera
Que la vida sea una alabanza, una oración, una odisea
Que como una vela se consuma y su luz eterna sea.
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